YouTube no es una red social cualquiera. Es el segundo mayor motor de búsqueda del mundo, un ecosistema de contenidos con reglas propias y una auténtica máquina de generación de ingresos. Tener un canal no significa tener audiencia, del mismo modo que subir vídeos “porque toca” no es, ni de lejos, una estrategia.
La mayoría de marcas y creadores cometen exactamente los mismos errores:
- Suben contenido sin objetivos ni análisis de audiencia.
- Títulos y miniaturas que no invitan a hacer clic.
- Descuido total de derechos, monetización y analítica.
- Y un largo etcétera que el algoritmo detecta… y penaliza.
El resultado es un canal que existe, pero no crece.
Cuando no hay estrategia, pasan tres cosas:
1. YouTube no te recomienda. Si tu contenido no engancha o no está optimizado, el algoritmo simplemente te ignora.
2. Los usuarios abandonan pronto. Llegan, no conectan, y se van antes del punto fuerte del vídeo.
3. Pierdes dinero y comunidad. Sin retención ni visibilidad, no hay clics, no hay comunidad, no hay monetización.
Todo esto deriva en una caída progresiva de views, retención y RPM.
Vale, pero… ¿cómo funciona realmente el algoritmo de YouTube?
No vas a conseguir que el algoritmo “te quiera” , pero sí puedes hacer que te recomiende. Y cuando eso pasa, el crecimiento deja de ser una fantasía.
Puntos clave basados en cómo funciona hoy:
- YouTube ya no empuja vídeos al azar. Selecciona contenido que cada usuario tiene más probabilidad de ver.
- Hay métricas claves que ayudan a que tu contenido sea recomendado, el CRT, la interacción y la satisfacción.
Pero la métrica estrella es la retención. A día de hoy, vale más que tus espectadores se queden hasta el final que tener muchos suscriptores.
Los suscriptores ya no mandan.
Lo único que de verdad importa es si eres relevante para tu audiencia. No el tamaño del canal, ni el número que sale arriba. Un canal pequeño puede petarlo fuerte si el contenido engancha. La clave está en hacer vídeos que la gente quiera ver, que entretengan, que aporten algo y que inviten a participar. Porque una comunidad pequeña pero despierta vale infinitamente más que una enorme que pasa de largo.
Claves para que YouTube te recomiende
Vamos con tácticas concretas. Si de verdad quieres crecer, grábatelas a fuego. Esto no es opcional.
El thumbnail : tu 50% del éxito
Tu vídeo puede ser una joya, pero si la miniatura parece una captura al azar y el título huele a relleno, nadie va a entrar. Y cuando nadie entra, YouTube saca su propia conclusión: ese vídeo no interesa.
La miniatura no está para decorar. Está para ganar el clic. Tiene que sobresalir entre cientos mientras alguien hace scroll sin pensar, destacar en décimas de segundo y provocar la necesidad de verlo casi de manera impulsiva.
Una buena miniatura tiene que:
- Llamar la atención en medio del scroll infinito.
- Crear interés en un segundo.
- Generar curiosidad suficiente como para que el clic sea casi automático.
¿Cómo se consigue? Contraste fuerte, emociones claras (caras, gestos, tensión), y poco texto, pero que tenga sentido, que todo conecte con la idea principal del vídeo.
El título tiene que ser claro, directo al grano, con palabra clave (pero sin clickbait). El algoritmo y los usuarios lo detectan. Recuerda que si no te clican, no te ven. Si no te ven, no te recomienda.
Hook potente al inicio del vídeo
Supongamos que has hecho bien esa primera parte y alguien hace clic. Vale. Genial. Ahora empieza la parte donde la mayoría se estrella.
Los primeros 10–15 segundos.
Si no enganchas al espectador ahí, lo más probable es que abandone. Y ese abandono manda señales negativas al algoritmo.
El espectador quiere saber qué va a ganar viendo tu vídeo, y quiere saberlo YA.
Tu misión es darle una razón inmediata: anticípale lo que va a ganar, muéstrale un adelanto del final, despiértale curiosidad. Hazle sentir que si se va ahora, se pierde lo mejor. Esa sensación es oro puro para la retención.
No caigas en intros eternas. Ve al grano. Sé claro y directo.
La retención es el santo grial
Hoy en día, para YouTube la retención lo es TODO. Más que los likes, más que los comentarios, más que el número de suscriptores. Da igual si tienes 200.000 subs: si tu vídeo no mantiene a la gente dentro, estás jodido.
-Si la mayoría se va tras ver solo un 20 %, el vídeo muere rápido.
– Si consigues retenciones del 40–60 % (o más, según duración), el algoritmo empieza a tomarte en serio.
Cuanto más tiempo se ve un vídeo, más lo recomienda.
Aquí ayudan mucho los llamados “puntos calientes”. Menciona algo que se resolverá al final, introduce cambios de ritmo, apóyate en recursos visuales, varía el tono. Todo lo que evite que el vídeo se sienta plano.
Usa las herramientas que YouTube ofrece
Aunque todo esto parezca difícil, YouTube no quiere complicarte la vida.
De hecho, te da herramientas brutales para entender qué funciona y qué no. Pero hay que usarlas.
En YouTube Studio puedes ver exactamente en qué segundo la gente se va, qué partes funcionan mejor y dónde el interés cae. Si no revisas eso, estás creando a ciegas.
Haz pruebas A/B con títulos y miniaturas (cambiando una cosa cada vez).
Si un vídeo funciona, optimízalo. Ajusta título, miniatura, descripción. Muchos vídeos antiguos pueden volver a tener visitas si los trabajas bien.
Deja de marear al algoritmo: elige un camino y síguelo
Si hoy haces un tutorial, mañana un vlog y pasado una receta, pues claro que el algoritmo no sabe dónde meterte. Y tu audiencia tampoco. No hace falta publicar todos los días, pero sí tener coherencia. Que el público sepa qué puede esperar de ti… y cuándo.
YouTube suele premiar a los creadores que tienen claro quiénes son y qué aportan. Si tú no lo tienes claro, es difícil que la plataforma lo entienda por ti.
Errores que te están frenando
Estos son algunos de los más habituales:
- No tener un objetivo claro: subir vídeos “porque sí” sin saber si buscas crecer, vender, crear comunidad o posicionarte.
- Títulos y miniaturas poco trabajados: si no atraen, el vídeo ni siquiera entra en juego.
- Retención baja: empiezas bien, pero el interés se diluye y la gente se va.
- No optimizar vídeos antiguos: tienes contenido que podría seguir trayendo visitas y está muerto.
- No construir comunidad: subes el vídeo y desapareces. Sin interacción, no hay vínculo.
- Contenido demasiado genérico: si no te posicionas en algo concreto, te pierdes entre miles de canales parecidos.
Esperar crecer sin estrategia, sin optimización y sin pensar en la audiencia suele acabar en frustración. En cambio, cuando todas esas piezas encajan, el algoritmo deja de ser un enemigo y empieza a jugar a tu favor.
El canal de YouTube no es solo un hobby, realmente puede ser un motor de ingresos, una comunidad viva, una marca. Pero hay que tratarlo como tal, no vale un “voy a subir vídeo cuando tenga tiempo”.
Si después de todo esto sigues atascado, no estás solo
Puedes hacer muchas cosas bien y aun así sentirte estancado. Meter horas, esfuerzo y cabeza… y no ver resultados claros.
No siempre es culpa tuya. YouTube es complejo, cambia constantemente y no todo se resuelve trabajando más.
A veces lo que necesitas es una mirada externa que detecte dónde están los bloqueos, qué se te está escapando y cuál es el siguiente paso lógico para crecer.
En Slurp llevamos tiempo trabajando con creadores y viendo estos patrones de cerca. Sabemos lo frustrante que es sentir que empujas solo.
No prometemos atajos ni fórmulas mágicas, porque no existen. Pero sí orden, claridad y acompañamiento para que tu contenido llegue donde quieres.
Sin humo.
Sin postureo.
Solo trabajo real, claridad y un camino que recorrer juntos.
Si quieres que lo recorramos contigo, aquí estamos.

